Tratamientos SAS

En todos los casos, es necesario cambiar ciertos hábitos para evitar que aumente el número de apneas.

ALGUNOS CONSEJOS

    • Evitar las comidas copiosas por la noche: el sueño que sigue es de mala calidad y más inestable, lo que hace más probables los episodios respiratorios.
    • Evitar la privación de sueño: es la responsable del cansancio al día siguiente, que empeora la somnolencia ya inducida por la apnea del sueño.
    • Evite tomar somníferos, especialmente benzodiacepinas, o alcohol: todas estas sustancias tienen un efecto directo sobre la respiración durante el sueño, aumentando considerablemente todos los eventos respiratorios.
    • Mantenga o reduzca su peso: el aumento de peso va acompañado de la infiltración de tejido adiposo, incluso en la parte posterior de la garganta, lo que contribuye a agravar o incluso provocar el síndrome de apnea del sueño.
    • Evite dormir boca arriba, ya que los episodios respiratorios se producen principalmente en esta posición. Dormir boca arriba es la posición que más favorece la apnea. Existen trucos para evitar esta posición, como una pelota de tenis cosida a la espalda de la chaqueta del pijama, o sistemas de apoyo más sofisticados.
  • Trate cualquier obstrucción nasal que dificulte el paso del aire.

PÉRDIDA DE PESO

Hemos visto que el aumento de peso y la obesidad agravan el síndrome de apnea del sueño. Sin embargo, la relación entre el peso y el síndrome de apnea del sueño no es sencilla.

El SAS sigue siendo una enfermedad multifactorial y la mayoría de los estudios no consiguen establecer una relación lineal entre el índice de apnea y el exceso de peso. Cuando el índice de masa corporal (IMC) es inferior a 25, el porcentaje de SAS es del 12%, aumentando al 32% cuando el IMC es superior a 31, y al 42% para IMC superiores a 40.

La pérdida de peso suele ir acompañada de una reducción significativa del índice de apnea, si no de una curación completa. En todos los estudios publicados, se observa una reducción media del 50% de las apneas.

Una pérdida de peso del 10% se acompaña por término medio de una reducción del 26% del índice de apnea, y una pérdida de peso del 20% de una reducción del 48%. Por el contrario, un aumento de peso del 10% tiene un mayor efecto sobre el índice de apnea, que aumenta un 32%, mientras que un aumento de peso del 20% incrementa el IAH en más de un 50% (Orvoën-Frija E., 2004).

Perder peso no siempre es fácil. Requiere una fuerte motivación y un esfuerzo sostenido. En casos de obesidad grave, se puede recurrir a la cirugía bariátrica, en particular al bypass gástrico. La pérdida de peso es más rápida y se acompaña de una mejora del síndrome de apnea y de la calidad del sueño.

El tratamiento de la apnea del sueño evoluciona desde hace más de 30 años, con grandes avances en las técnicas de tratamiento mecánico mediante equipos de ventilación y la aparición de aparatos dentales correctores (órtesis). En cambio, los tratamientos quirúrgicos han sido más decepcionantes. Se están probando nuevas soluciones.

En todos los casos, es necesario modificar ciertos hábitos para no aumentar el número de apneas.

TRATAMIENTO MEDIANTE VENTILACIÓN CON PRESIÓN POSITIVA

En la actualidad, se considera que el tratamiento de referencia es la máquina de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP), una pequeña máquina de tipo turbina que impulsa aire ambiental a presión de forma continua hacia las vías respiratorias a través de una mascarilla facial.

La mascarilla se coloca sobre la nariz, o a veces sobre la nariz y la boca. La presión del aire impide que se cierren las vías respiratorias, lo que facilita la respiración.

Es importante utilizar la máquina CPAP a diario y durante todo el sueño, incluidas las siestas. Es necesario un cumplimiento medio de al menos 4 horas de uso al día para obtener un beneficio real del tratamiento.

De hecho, el sistema de seguridad social francés tiene en cuenta la duración del uso a la hora de reembolsar a los pacientes. El tratamiento de la apnea del sueño lleva más de 30 años evolucionando, con grandes avances en las técnicas de tratamiento mecánico mediante equipos de ventilación y la aparición de aparatos dentales correctores (órtesis). En cambio, los tratamientos quirúrgicos han sido más decepcionantes. Se están probando nuevas soluciones.

En todos los casos, es necesario modificar ciertos hábitos para evitar que aumente el número de apneas.

ORTESIS DE AVANCE MANDIBULAR

El tratamiento con una órtesis de avance mandibular (OAM) es una alternativa mecánica al tratamiento con CPAP. Es adecuado para pacientes con síntomas menos graves que no tengan un sobrepeso significativo, por consejo de un dentista u ortodoncista y un especialista del sueño. Algunos dispositivos de OAM están actualmente reembolsados por la seguridad social, pero el reembolso no cubre la totalidad del servicio. Por lo tanto, es aconsejable solicitar la información necesaria a su médico.

La férula es como un aparato dental, generalmente en dos partes, una ajustada al maxilar superior y la otra al inferior.

Un sistema de pequeñas palancas conecta las 2 partes de la ortesis, con el objetivo de mover la mandíbula inferior hacia delante para que la lengua sea empujada hacia delante, despejando la parte posterior de la garganta y abriendo las vías respiratorias superiores para un mejor flujo de aire. Se recomienda el uso de órtesis a medida.

La eficacia del tratamiento debe controlarse mediante la grabación del sueño, para poder desplazar la mandíbula hacia delante. Son muy recomendables las revisiones periódicas cada 6 meses con un dentista u ortodoncista formado en este tipo de tratamiento.

Este tratamiento puede provocar sensaciones desagradables que pueden ser un obstáculo para continuar el tratamiento.

    • Sensación de tensión en los dientes
    • Dolor en los maxilares
    • Hipersalivación o boca seca
    • Sangrado de las encías
    • Zumbidos en los oídos
  • Desplazamiento de los dientes

Las órtesis se consideran ligeramente menos eficaces que la CPAP. Son más bien un tratamiento de segunda línea. No obstante, siguen siendo una alternativa terapéutica para quienes no toleran la CPAP.

CIRUGÍA

Dado que el síndrome de apnea del sueño es secundario a una obstrucción en la vía aérea superior, es lógico pensar que un procedimiento quirúrgico para eliminar la obstrucción debería curar a la persona con apnea de una vez por todas. Desgraciadamente, la obstrucción no es tan fácil de identificar y los intentos realizados por los cirujanos varían.

El primer tratamiento quirúrgico propuesto para estos pacientes fue una traqueotomía (un orificio en la tráquea practicado en la base del cuello), un tratamiento reservado habitualmente a las unidades de cuidados intensivos, que evita el obstáculo y da lugar a una curación del 100%.

Sin embargo, esta técnica tiene muchos inconvenientes: estéticos, prácticos (requiere cuidados diarios) y va acompañada de cambios en la voz. Por lo tanto, ya no se utiliza en la práctica actual.

Las tres principales zonas anatómicas que pueden obstruir el paso del aire son la nariz, el paladar y la base de la lengua. Cada región puede reconstruirse quirúrgicamente por separado o en una operación combinada, si es necesario. El tejido blando puede reposicionarse o extirparse y, en algunos casos, el maxilar y la mandíbula pueden reposicionarse para ampliar el espacio faríngeo posterior.

En general, se trata de una intervención quirúrgica sencilla y relativamente ligera que afecta a la parte posterior de la garganta (paladar blando y/o amígdalas), o a las fosas nasales, y/o a la base de la lengua. Este tipo de tratamiento es menos eficaz que la CPAP o una órtesis de avance mandibular (OMA), pero a veces puede ser útil como complemento de los tratamientos estándar.

Entre los otros tipos de cirugía que se han propuesto, es eficaz una operación en la mandíbula (maxilar inferior), que se secciona para mover la mandíbula hacia delante y abrir el paso de aire en la parte posterior de la garganta. Sin embargo, este tipo de operación es bastante compleja y sólo se recomienda si fracasan o se rechazan otros tratamientos.

TRATAMIENTOS EXPERIMENTALES

Actualmente se está evaluando en humanos un procedimiento para estimular el nervio que controla los músculos de la lengua. Los resultados iniciales son prometedores, pero aún se esperan datos sobre eficacia y seguridad a largo plazo.

Ningún fármaco ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de la AOS, pero se sigue investigando en este campo.