Popular desde hace varias décadas, la meditación es una técnica de relajación basada en la atención plena y la concentración. El objetivo de la meditación es lograr una relajación profunda de la cabeza a los pies.
La meditación de atención plena es uno de los métodos de relajación más reconocidos científicamente, al mismo nivel que el yoga. Contrariamente a lo que mucha gente piensa, una sesión de meditación no está necesariamente ligada a la espiritualidad.
Para aprender a meditar correctamente y en profundidad, primero hay que entrenar la paciencia. Esto requiere una práctica regular, en particular unos minutos al día.
La forma de meditar debe ser siempre la misma, para que el cuerpo pueda volver automáticamente al estado de calma y serenidad del momento presente. Pero para encontrar la paz interior, la técnica de meditación debe realizarse en algunas etapas.
El lugar adecuado para meditar
El primer paso para meditar en profundidad es encontrar una sala de meditación tranquila que favorezca el dejarse llevar. Lo mejor es decir a los demás que no te molesten durante tu tiempo de meditación. Evita cualquier tipo de ruido exterior que perturbe tu espacio de meditación. Por otra parte, la música relajante puede ser útil.
Ropa para meditar
Para una clase de meditación, es importante llevar ropa suave y cálida. Esto se debe a que una vez que el cuerpo está inmóvil durante mucho tiempo, se enfría con bastante rapidez. También puedes llevar una bufanda y calcetines gruesos.
La postura para meditar
Para disfrutar de las sensaciones relajantes de los ejercicios de meditación, puedes optar por sentarte en la postura del loto, permanecer de pie o tumbarte. En todos los casos, lo más importante es adoptar una postura que te haga sentir a gusto.
Las posturas adecuadas
Para practicar la meditación, hay que saber adoptar la postura correcta. La columna vertebral debe estar recta. La barbilla debe estar ligeramente inclinada hacia el pecho. Los hombros deben estar relajados hacia atrás. A continuación, coloca las manos sobre las rodillas o los muslos. Relájate, cierra los ojos y empieza despacio.
Siguiente paso: invitar al cuerpo y a la mente a relajarse
Para responder a la pregunta de cómo empezar a meditar, el primer paso es tomar conciencia de la respiración en el momento presente, con atención plena.
La respiración es la clave para conseguir los beneficios de la meditación, es decir, la relajación y la calma. Cierre los ojos. Durante la terapia, entra en un estado consciente de vacío. Tu mente vagará entre el pasado y el futuro. Si te resulta difícil seguir la respiración, considera la posibilidad de concentrarte en una parte del cuerpo cada vez.
El objetivo es liberar la tensión de cada parte del cuerpo. Una vez liberada la tensión, todo lo que tienes que hacer es sentir conscientemente esa parte del cuerpo y percibir sus sensaciones.
A continuación, amplía esta percepción a todo el cuerpo. Durante este tiempo, deja que tus pensamientos vaguen. Asegúrate de aceptar todos los pensamientos que te vengan sin aferrarte a ellos; no estamos juzgando.
El final de la meditación
Tu paseo meditativo termina con un regreso gradual. No te precipites; tómate unos minutos para volver con suavidad y ser realmente consciente. Hacia el final de la meditación, estírate y respira profundamente dos veces. Al final, abre los ojos y levántate suavemente.
Una buena meditación profunda también termina con una taza de tu té favorito o un vaso de agua. La meditación puede complementarse con la práctica del yoga, que también es beneficiosa.
¿Cuáles son los beneficios de la meditación?
La meditación tiene muchos efectos beneficiosos tanto para el cuerpo como para la mente. En particular, una sesión de meditación ayuda a gestionar el estrés cotidiano, calmando y tranquilizando la mente.
Se trata de factores psicológicos que tendrán importantes beneficios para el organismo en su conjunto. La meditación regula la tensión arterial, el sistema inmunitario y los niveles de colesterol.
Diversos estudios neurocientíficos han demostrado que la meditación altera eficazmente la actividad y la estructura del cerebro. En resumen, además de reducir el estrés, la meditación ayuda a :
- Mejorar el rendimiento cognitivo;
- Combatir la ansiedad y la depresión;
- Evitar o limitar los trastornos del sueño;
- Reforzar los sistemas inmunitario y cardiovascular;
- Relajación y bienestar general.
Es bastante normal que los pensamientos divaguen durante las primeras sesiones de meditación. También es posible que se le duerman las piernas todo el tiempo. La meditación simplemente requiere mucha paciencia.
En cualquier caso, te animo a meditar con regularidad, practicando a diario, día tras día, para sentir realmente los beneficios.