Mucho más que para los adultos, el sueño es una necesidad fisiológica esencial para el correcto desarrollo físico, psicológico y psicomotor de los bebés.
Dormir no sólo permite a tu pequeño recuperarse del cansancio del día, sino también desarrollar su cerebro y, sobre todo, crecer. Teniendo esto en cuenta, el bebé necesita dormir lo suficiente y con calidad. Entre 16 y 20 horas al día durante los dos primeros meses.
Por desgracia, muchos bebés sufren trastornos del sueño y no disfrutan plenamente de los beneficios de un sueño reparador, tranquilo y reparador. Según las cifras, sólo 1 de cada 4 bebés duerme realmente toda la noche. Descubre nuestros consejos para ayudar a tu bebé a conciliar el sueño. Escuchar música suave de cuna puede ayudar a preparar a tu bebé para la noche.
Si pensabas que las fases del sueño del bebé eran idénticas en todo a las de los adultos, debes saber que los bebés tienen sus propios ritmos. Por eso es importante que vigiles de cerca a tu bebé después de acostarlo. Una vez que se haya dormido, tienes que relajarte un poco y pensar en otra cosa.
En primer lugar, durante la fase de quedarse dormido, el bebé se moverá mucho, haciendo expresiones faciales sorprendentes y moviendo los ojos. Pero aunque creas que tu bebé es de sueño inquieto, no le cojas en brazos para no perturbar su ciclo de sueño.
Canciones de cuna para escuchar
Después de dormirse llega la fase de calma, que dura unos veinte minutos. Tu bebé apenas se moverá, su respiración se hará más superficial y finalmente caerá en un sueño profundo.
Antes de acostar a tu pequeño, debes aprender a reconocer cuándo está cansado. Hay muchas señales que pueden alertarte. Por citar sólo algunos:
● Llanto incesante
Inquietud
Bostezos
Frotarse los ojos
Además, la mejor señal de somnolencia es cuando tu hijo se queda callado. Estará menos activo, tendrá cara de aburrimiento o se apartará. Es entonces cuando tienes que empezar la rutina para acostarlo.
Ritualizar el sueño
Al igual que los adultos, el reloj interno del bebé controla su estado de vigilia y somnolencia. Para ayudar al bebé a dormirse más rápidamente, es importante crear pequeños rituales a la hora de dormir. Estos pueden incluir una nana, un abrazo, música relajante, el olor de tu madre, un baño caliente o cuentos en voz baja.
Por supuesto, tienes que ser constante. Recuerda realizar las actividades en el mismo orden cada noche, para que el bebé se acostumbre a ellas.
También es importante crear un entorno propicio para el sueño. En particular, deberás:
● Asegurarte de que la temperatura de la habitación ronda los 20 °C o 21 °C.
● Asegúrate de que tu bebé lleva ropa cómoda y adecuada a la época del año.
● Asegúrate de que la habitación esté en calma
● Escuchar una nana
● Haz que duerma en un colchón plano sin almohada ni somier
● Reducir la intensidad de la luz
● No dar de comer al bebé justo antes de acostarse puede ser una buena idea.
Por último, para no molestar al bebé, debes asegurarte de que se duerme y se despierta en el mismo sitio. Preferiblemente en su cama o cuna. Además, aunque el sueño debe ritualizarse, el bebé no debe depender de determinados objetos o gestos a la hora de acostarse.